Absentismo laboral. La causa invisible,¿cómo prevenirlo y reducirlo?

Los números del absentismo laboral llevan creciendo desde el Covid. Actualmente, alrededor de 1,5 millones de personas no acuden al trabajo a diario en España. “Los dolores localizados (lumbalgias, dorsalgias, cervicalgias, etcétera) y los problemas de salud mental son las dos principales causas de baja laboral en España.” (Fuente ) Las empresas tienen que actuar, ya que las bajas médicas prolongadas afectan a todas las personas involucradas: a la persona enferma, a los resultados de la empresa y también a quienes deben cubrir su ausencia. Sin embargo, muchas veces no se sabe por dónde empezar, y las causas pueden ser diversas: cansancio emocional, desmotivación, estrés sostenido… que pueden originarse en el propio entorno de trabajo o derivar de preocupaciones personales o familiares que se manifiestan en el día a día laboral.


Cuando el absentismo empieza de manera silenciosa
Algunas empresas y directiv@s aún piensan que el absentismo se debe únicamente a enfermedades puntuales o falta de compromiso. Hoy sabemos que no es así. El trabajo actual – acelerado, exigente, muchas veces híbrido o remoto, y sobrecargado con demasiadas tareas y pocos recursos – ha traído nuevas formas de agotamiento. El estrés puede acumularse por múltiples motivos, y vivimos en una sociedad que nos empuja a dar más, producir más, conseguir otro logro… “nunca es suficiente”. A veces, el propio estilo de liderazgo – falta de reconocimiento, presión para completar tareas hasta el último minuto o fuera del horario laboral – puede llevar a las personas al límite. El absentismo suele ser la señal visible de un malestar invisible. El gran problema es que se tarda demasiado en identificarlo.


La raíz oculta y cómo llegar a ella
Por ello, la Comisión Europea ha decidido obligar a las empresas a evaluar los riesgos psicosociales, es decir, “aquellos factores de riesgo para la salud que se originan en la organización del trabajo y que pueden generar respuestas emocionales como ansiedad, depresión, estrés, incapacidad para tomar decisiones, o la dependencia de substancias, patrones de violencia etc.” (Fuente)

Algunos ejemplos pueden ser:

  • Exceso o falta de carga de trabajo.
  • Falta de apoyo entre compañer@s o líderes.
  • Conflictos no resueltos.
  • Ausencia de reconocimiento.

    Estos riesgos no siempre se detectan, pero pueden tener un impacto directo en el absentismo. Por eso, en Little healthy habits colaboramos con y recomendamos Healthy Minds Analytics, que evoluciona la Evaluación de Riesgos Psicosociales y la Salud Mental en el trabajo. Su tecnología no solo facilita la detección y gestión de riesgos, sino que identifica de manera científica y ágil el estrés, la ansiedad y la depresión entre los empleados, utilizando IA predictiva.

Actuar en base de los datos
Si tenemos una evaluación completa del equipo, es mucho más fácil diseñar un plan de bienestar efectivo. Muchas veces descubrimos que el equipo no tiene “falta de compromiso”, sino que siente demasiada carga, carece de información, flexibilidad o pausas reales durante (y muchas veces después de) la jornada laboral. Así, se pueden implementar medidas concretas para abordar estos problemas de raíz y cultivar un ambiente laboral más saludable.


Reducir el absentismo desde el bienestar y los hábitos saludables
En Little healthy habits creemos que los grandes cambios comienzan con pasos pequeños y gestos sencillos, repetidos regularmente para facilitar su integración. No se trata solo de ofrecer fruta o clases de yoga (aunque ayudan), sino de cultivar hábitos que reduzcan el estrés y mejoren la energía del equipo día a día – y que también puedan aplicarse fuera de la oficina para potenciar el bienestar a largo plazo.
Algunas prácticas que recomendamos y facilitamos en nuestros programas:

1. Cultivar pausas saludables

El cerebro no está diseñado para trabajar sin descanso. Las pausas cortas, respiraciones conscientes, algo de estiramiento o una breve caminata reducen la fatiga mental y aumentan la claridad. Incluir espacios de pausa (en nuestro programa “Pausa saludable” nos reunimos 20 minutos cada semana online para resetear y recargar) no es pérdida de tiempo: es inversión en el cuidado de mente, cuerpo y rendimiento sostenible.

2. Fomentar la conexión y la comunicación

Como seres humanos necesitamos sentir pertenencia, y esto nos protege frente a muchas enfermedades. Crear momentos de encuentro – si se puede en persona, sino virtuales – y mantener una comunicación abierta y humana reduce tensiones y mejora la salud. Cuando una persona se siente escuchada, se abre más, permitiendo apoyar según sus necesidades.

3. Impulsar un liderazgo saludable

L@s líderes impactan profundamente en el bienestar emocional del equipo. Desarrollen habilidades de comunicación, escucha activa, empatía y gestión emocional, así como detectar señales de sobrecarga, puede prevenir bajas. Así mismo, es fundamental ofrecer formación o coaching de desarrollo personal para que l@s líderes establezcan rutinas de autocuidado. Habiendo sido líder varios años, he comprobado que, en momentos difíciles – cuando alguien atraviesa una situación personal complicada o no alcanza sus objetivos – un liderazgo saludable anima, cuida y motiva al equipo – y eso hace la diferencia. 

4. Promover la desconexión real

Uno de nuestros problemas más grandes hoy y un reto para la salud, es el constante uso de ordenadores y móviles. Sabemos que las pantallas cansan y afectan al cerebro, nos hacen descansar menos, y un sueño interrumpido o ligero impacta la concentración y creatividad durante el día. El descanso es el mejor antídoto contra el absentismo y por ello favorecer la desconexión digital previene enfermedades y bajas.

5. Celebrar los pequeños logros

Reconocer el esfuerzo, celebrar avances según el plan de desarrollo y dar las gracias fortalece el compromiso y cultiva una cultura saludable. El bienestar también se construye desde la gratitud, la amabilidad y la valoración mutua.


Cuidar a las personas es cuidar al negocio
El bienestar no es un lujo, sino una estrategia de sostenibilidad y crecimiento. Tecnologías e información impulsan cambios en el mercado laboral, pero casi todos conocemos a alguien que nos ha dicho: “Me fui de esta empresa porque no podía más, estaba agotad@”. Estos son los casos que hay que prevenir. El ROI de invertir en salud del equipo es enorme: mejora el clima laboral, el rendimiento, la creatividad, los resultados y la retención del talento. Cuando aumenta el bienestar y se reduce el absentismo, crece la motivación colectiva y se percibe que el lugar de trabajo con más sentido.


Conclusión
Resumiendo, el absentismo laboral es solo la punta del iceberg. Por debajo se esconden necesidades invisibles y desatendidas. Atender esta parte no solo reduce las bajas, sino que fortalece la cultura y las personas que sostienen la empresa. En Little healthy habits creemos que el verdadero cambio comienza cuando una organización deja de preguntarse “¿por qué falta la gente?” y empieza a pensar “¿cómo podemos ayudarles a estar mejor en su trabajo?”.
Ahí empieza la verdadera transformación.



¿Crees que es el momento de transformar el bienestar en tu empresa?
Mira nuestros programas en https://littlehealthyhabits.com/language/es/programas/ o escribe directamente a julia@littlehealthyhabits.com.
Te ayudamos a empezar el cambio.

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