¿Qué conversación tienes contigo?
Nos hablamos a nosotr@s mism@s más de lo que creemos y la mayoría de nuestros “pensamientos naturales” son negativos. Nuestro diálogo interno influye en nuestro bienestar. ¿Qué conversación tienes contigo?
Nuestro cerebro fue creado para ayudarnos a sobrevivir. Su función principal es proteger nuestro bienestar, decirnos cuándo necesitamos comer, dormir y, especialmente, cuándo hay peligro. Nuestra historia evolutiva – basada en sobrevivir a todo tipo de amenazas – ha hecho que reaccionemos más rápido a los estímulos negativos. Los neurocientíficos Rick Hanson y John Cacioppo demostraron que la actividad cerebral es mucho mayor durante experiencias negativas que durante experiencias positivas. Aquí hay un artículo interesante sobre el “sesgo de negatividad”: https://miuc.org/brain-love-negativity-negativity-bias/
En el libro «Unstressable», Mo Gawdat y Alice Law explican de una manera muy amena cómo nuestro cerebro no deja de hablarnos, cómo a menudo vivimos en un ciclo interminable de pensamientos estresantes: “Debería…”, “¿y si…?”, “Tendría que haber…”, combinados con recuerdos del pasado y proyecciones hacia el futuro. Me encanta su consejo para cambiar el juego entendiendo lo siguiente: tú no eres tus pensamientos. Recuerda: tu cerebro está constantemente intentando protegerte del peligro. Y sí: puedes cambiar el tipo de pensamientos que tienes haciéndoles preguntas, lo que ellos llaman “las tres anclas de la cordura” (página 142, Unstressable), cuando surge un pensamiento negativo:
- ¿Es verdad?
- ¿Qué puedo hacer para solucionarlo?
- ¿Puedo aceptarlo y hacer algo para mejorar la vida a pesar de su presencia?
Si ya has leído sobre todo esto antes y aún sigues teniendo dificultades para mantener un diálogo interno positivo contigo mismo, aquí está mi consejo personal y lo que realmente me ha ayudado (y que sigo aprendiendo día a día):
- Empieza a cambiar las palabras y frases que usas, paso a paso. En lugar de decir siempre “tengo que”… –> di “quiero…” o “me ayudará a…” o “haré…” y trata de usar palabras más positivas. Sé que al principio no es fácil, ve paso a paso:
Ejemplo 1: “Tengo que terminar esta tarea tan molesta hoy.” –> “Terminaré esta tarea hoy porque ayuda a mi empresa/equipo/familia/hogar/…, aunque quizá no sea la tarea que más disfruto.»
Ejemplo 2: “No puedo hacer esto.” –> “Haré lo posible – con los recursos y conocimientos que tengo ahora mismo – para conseguirlo.” - Pasa un tiempo frente al espejo, mírate a los ojos y date un cumplido sobre algo que realmente te guste de ti. Una sola cosa. Tu sonrisa o tu energía. Una parte de tu personalidad o carácter. Un rasgo de tu cuerpo. Mírate a los ojos y dite algo agradable. Dilo cada día. Y una vez que lo hayas interiorizado, quizá después de unos días o semanas, encuentra una nueva cualidad que te guste de ti. Descúbrete. Sé amable contigo. Empieza a expresarte cada vez más amor. Suena muy raro, pero ayuda muchísimo. A menudo somos muy amables con l@s demás y muy duros con nosotr@s. Conozco a taaantas personas que luchan con esto, y yo misma he luchado mucho con ello. He compartido este ejercicio con diferentes personas, e incluso lo he practicado con las de mi círculo más cercano, y siempre ha dado resultados muy bonitos. Por favor, al menos inténtalo.
- Visualiza tu vida llena de calma y amor, y convéncete de que cada dificultad es una oportunidad para aprender, para crecer. ¿Cómo sería tu vida si cambiaras la narrativa de “Esto es tan difícil…”, “Debería haber…” a “He hecho lo mejor que podía y estoy aprendiendo…”? Estás donde estás hoy gracias a tus experiencias, a tus aprendizajes, gracias a los errores que cometiste (aunque no me gusta tanto la palabra “errores”. Me he convencido de que cada error es un aprendizaje importante y una puerta que cerramos para que otra nueva pueda abrirse). Y sé que a veces hay taaantos aprendizajes que tenemos que hacer. Yo también tengo diferentes áreas en mi vida en las que siento que ya he aprendido mucho y aun así la vida parece desafiarme, sigue ofreciéndome oportunidades para confirmar si realmente lo he aprendido o si necesito volver a pasar por ello. Es agotador a veces, sí lo es. Pero mientras lucho con algunos temas, intento conectar con esa sensación de calma y amor. Y por cierto: en este sentido, el amor no tiene nada que ver con nuestras relaciones. El amor que estás buscando está dentro de ti. Eres tú. (Vex King) Tod@s podemos aprender a encontrar esta sensación de calma y amor en nuestro interior, paso a paso, cambiando nuestra narrativa. Yo personalmente estoy aprendiendo a conectar con este sentimiento expresando incluso de forma más honesta lo que hay en mi cabeza y en mi corazón en este momento.
Además de estos 3 consejos, siempre recomiendo las “prácticas clásicas de mindfulness”, como el journaling (escribir tus pensamientos para expresarlos, procesarlos y sacarlos de tu sistema), practicar la gratitud (¿Por qué o por quién te sientes agradecid@ en este momento?) y enfocarte en el aquí y ahora (¿Qué hueles? ¿Qué ves? ¿Qué escuchas?…). En mi biblioteca puedes encontrar muchos artículos sobre todos estos temas.
Para resumir, realmente espero que estas líneas te inspiren – al menos a reflexionar y tomar conciencia sobre la conversación que tienes contigo mism@.
La conciencia es el primer paso. La conciencia conduce a la transformación. ¿La buena noticia?
Está en ti cultivar un diálogo interno más amable y compasivo. Puedes hacerlo. Y lo harás. Cree en ti.

Post a comment